Lo que me ha dado el canto carnático



Queiero empezar esta nueva temporada de Septiembre compartiendo el testimonio de una mujer que está viniendo al grupo de Canto Carnático para embarazadas.   Laura me envió este precioso texto sin yo pedírselo y fue una grata sorpresa para mi, Arianna y Vanesa, las tres facilitadoras del canto en Barcelona. Os dejo con él:


"Empecé a practicar canto carnático con la idea de prepararme para mi segundo parto. Era una asignatura que me había quedado pendiente del primero, ya que entonces no había profesionales formadas en Barcelona. Para mi suerte, justo cuando quedé nuevamente embarazada se abrió un grupo guiado por tres profesionales, Arianna, Mónica y Vanessa, en las que confío plenamente.

Había oído hablar mucho de los beneficios del canto para el parto, y algo, aunque poco, para el embarazo. Ahora, que faltan aún 5 meses para dar a luz, no canto para parir, canto para mí.
Cada sesión es diferente, porque el canto carnático tiene la capacidad de darme exactamente lo que necesito: si mi diafragma está bloqueado, lo libera; si estoy cansada, me energetiza; si estoy dispersa, me centra. He tenido hermosas experiencias de trance mientras cantaba; he conectado con mi claridad interior que me decía cuál era el siguiente paso; ha fluido mi creatividad como un grifo que se abre. Y siempre, siempre, salgo de las sesiones bañada en placer, en paz, habiendo despertado mi energía femenina en todos sus aspectos.
Es una experiencia íntima, individual, y a la vez el hecho de cantar en grupo es muy poderoso. Sentir las vibraciones sonoras (porque no es música lo que hacemos, es vibración) de tantas mujeres alrededor mío, cantando a la vez, subiendo y bajando las olas en que se convierten las escalas, me transporta a otro lugar de conexión con mi esencia y con el alma de mi bebé. No es lo mismo cantar en casa, sola, y sospecho que no es lo mismo parir cantando sola. Se necesita a más de uno para crear esta atmósfera que acompaña y transporta.
Con cada una de nuestras tres guías he aprendido algo diferente. Con Arianna, cómo la voz (y especialmente la A) abrían y distendían mi periné. Con Mónica, la importancia del movimiento, del dejarse llevar, de escuchar al cuerpo. Con Vanessa, la reveladora práctica de transformar un dolor físico a través del canto: el cuerpo se relajaba, el dolor se iba, y había vibración y… algo parecido al placer. Me veo capaz de tener un parto natural. El miedo se transforma en capacidad.
No he llegado a este punto con dos días de cantar, del mismo modo que no es igual cantar sola que acompañada. Hacen falta semanas, meses de práctica. El tiempo que nos da el embarazo. Y mientras tanto, disfruto de cada parada en el camino, de cada encuentro semanal, de cada regalo que me da este viaje en espiral hacia mi interior." Laura

Aprovecho  para comunicaros que el miércoles 3 de Septiembre hacemos puertas abiertas de canto carnático:
PUERTAS ABIERTAS: 
3 de Septiembtre 2014 de 19.30 a 21.00h.  
en Casa Niña (Consell de Cent, 417-419, 4º2ª Barcelona)
Plazas limitadas. Es necesario confimar asistencia a info@maternidadconsciente.com 

El grito es parte de la ceremonia de dar vida

Hace unos días hice un fascinante taller de escritura creativa con Esmeralda Berbel.  Cuando acabó el taller Esmeralda puso en mis manos uno de sus libros, 'Alismas' y me dijo 'te gustará'. 'Alismas' es un libro de relatos que huele a tierra, a linaje y a tradición oral.  No hace falta decir que tenía toda la razón, me encantó. Os dejo con un bello pasaje del final relacionado con el acto de dar a luz...


“Las mujeres de la aldea nacen a sus hijos rodeando el tronco de un árbol.  Paren a horcajadas, con su propio grito, con la herencia de saber dar a luz.  La sangre que cae de su pubis violeta es para el árbol.


El grito es parte de la ceremonia de dar vida.


Y el dolor de abrir los huesos, la hendidura, es el eterno dolor de la transformación.  Cualquier mujer puede darse cuenta de la alegría del árbol al ver los frutos de las de su misma especie.

Luego las mujeres cantan cerca del árbol.  Los pechos rebosan de leche tibia, la placenta dormita en la tierra, las mujeres del valle hacen un círculo parecido a los círculos de media noche y entre ellas cuchichean un rezo muy antiguo.  Un rezo a la vida.


Es normal que al amanecer hayan brotado crisantemos por todas partes y el sol nazca en las orillas y las alumbre y caliente la derramada leche.”

Del libro 'Alismas', Ellago ediciones.


Había olvidado....


Foto: Amanda Charchian


Había olvidado...

lo bien que me sentía cuando aullaba a la luna llena,
cuando mis pies se enraizaban en la tierra,
y movía mi cola en señal de alegría.

La luna y yo nos mirábamos y sonreíamos
y en ese momento
sólo existíamos ella y yo
y un aullido profundo que lo liberaba todo.

Mònica Manso
Luna llena de Junio 2014



Imagen: autor desconocido


Una historia de crianza y paternidad


Hoy os traigo la historia de un padre, Joan Parrilla, que decidió quedarse en casa para acompañar y criar a su hija mientras su mujer se reincorporaba al trabajo al término de su excedencia.  Una historia desde el otro lado, con el punto de vista de un hombre que se da cuenta de la invisibilidad que acecha a la crianza y al trabajo de cuidar el hogar.  Os dejo con él...


"Estoy de aniversario!... os preguntareis qué celebro?. Permitidme que me presente: mi nombre es Joan y Mònica me ha dado la posibilidad de escribir en su web, lo cual le estoy muy agradecido. Para empezar con mi historia, debo pediros que toméis asiento, como cuando vais al teatro o al cine… listos?!... 3, 2 1… Acción!


Un día de estos de hace ahora un año mi mujer se reincorporó al trabajo, y coincidía que después de 2 años de excedencia de cuidar a nuestra pequeña, queríamos continuar con este estilo de crianza, así que si ella se iba… pues yo me quedaba (también he de decir que no tenía empleo).



De este modo y aunque antes nos compaginábamos la crianza de nuestra hija, había llegado el momento de dar el Gran Salto!.... Doy fe que lo dí y también algunos batacazos que he tenido a lo largo de este año.



Por un lado debía cuidar de nuestra hija, cuidar y estar por su crianza no menos de 9 horas diarias, algunos días incluso más, y por otro lado las tareas domésticas: cocina, comidas, compras, etc.



En el transcurso del tiempo he ido entendiendo que los ritmos de los niños/as no son los de los adultos… y eso engloba que te tengas que aguantar de ir al lavabo el tiempo que haga falta. Una consecuencia de ello es el cultivo de la paciencia y la renuncia. Esto a veces tiene tintes cómicos.



Cuando se ocupa el rol de cuidador a tiempo completo en la crianza de los hijos/as, no tienes nómina a final de mes, no cotizas, el trabajo que haces es sumamente poco valorado e invisible, e incluso creo que los/as hombres y mujeres que hacemos esto, muchas veces nos hacemos no sólo invisibles para los demás, que no nos ven a excepción de que estén en la misma situación, sino también y peor aún, para nosotros/as mismos/as y nuestras necesidades.



Otra consecuencia de que sólo trabaje uno/a de la pareja, por decisión o por obligación, es la repercusión que esto tiene en la economía familiar, con los consiguientes límites y sacrificios a nivel familiar e individual que ello supone.



También tengo la sensación de que las tareas domésticas se hacen monótonas e incluso pesadas y tediosas, por lo menos para mí, y que acentúan la necesidad de hacerlas y el poco valor que se les da. Todo ello obviamente afecta a la autoestima, porque creo de veras, que uno de los factores principales a tratar del padre/madre que desarrolla esta labor tiene que ver con el reconocimiento y con la autoestima, puede que no siempre, pero sí a menudo y más allá de las buenas habilidades que se puedan tener con las tareas domésticas.



Me gustaría que este artículo amplifique la importancia de este trabajo de padres y madres. Sé que mayoritaria y culturalmente se han dedicado las mujeres a la crianza, y como comprenderéis mi comprensión y afecto hacia ellas.



También hay padres que cuidan a sus hijos/as, a los cuáles considero unos auténticos valientes, ya que van en contra de los dictados culturales de lo que les enseñaron que debía ser un hombre: potente, protector y proveedor.



Especialmente afecta a lo de potente y proveedor (económico), y si bien por un lado les deja en una situación de fragilidad/dependencia económica, por el otro es un choque entre lo que les enseñaron (social, cultural y educacionalmente) cómo debe ser y comportarse un hombre, y el rol que ejercen.



En este cambio de roles, ambos miembros de la pareja, a la que trabaja fuera y al que ejerce la crianza, se pueden ver y reconocer mutua y positivamente, tanto los esfuerzos como las dificultades de diversa índole que atraviesan de manera individual y como pareja.



En este sentido algunas veces me he encontrado con mujeres que no entendían y juzgaban la inversión de roles, las dificultades de nosotros los hombres ante esta situación, así como la soledad que los hombres podemos sentir ante este rol, entre otras cosas, por carecer de redes sociales masculinas que nos permitan compartir lo que nos pasa y darnos apoyo unos a otros.



En el caso de las madres esto se hace más en el parque (entre otros lugares), en el caso de los hombres un martes a las 11 o 12 de la mañana, en un parque hay madres, abuelas, algún abuelo y pocos o muy pocos padres, y luego está la dificultad cultural y emocional en compartir las vivencias.



Tampoco puedo pasar por alto las abuelas y abuelos, estos últimos me han sorprendido mucho, bravo!, y es legítimo desde aquí validar su valor y esfuerzo, el de todos/as ellos/as, recuerdo algunas caras de sacrificio…cuánto amor.



Para ir acabando, en este tiempo de aprendizaje reconozco que he tenido a veces una gran capacidad de paciencia, así como mi hija también la ha tenido conmigo. Soy un padre humano, sinónimo de imperfecto.



Mi mujer también ha tenido sus dosis de paciencia conmigo… llegar de trabajar y encontrarme rojo como un diablo después de todo el día, tiene su punto, por otro lado yo también la he tenido con ella, así pues, ha sido compartida.



No puedo ni debo pasar por alto a Maisy, Peppa Pig y otros dibujos… mis aliados en los momentos en los que pensé que del grito que emitirían mis cuerdas vocales se caerían las paredes!. Creo que mi hija también les tiene estima… aunque por otros motivos.



Agradecer a las personas que en este tiempo me han ayudado, a mis ex-compañeros del grupo de hombres que me enseñaron que ser hombre es mucho más que lo que nos enseñan. Mi agradecimiento también a las personas que me han entendido y ayudado.



Ha sido un año inolvidable y de profundo aprendizaje, cargado de emociones,  un año de estar y aprender con y de mi hija, y un año en definitiva, de crecimiento y de corazón."
Joan Parrilla



Joan Parrilla es Psicólogo. Terapeuta Gestalt individual, grupal y especializado en paternidad.
Los que vivís en Barcelona tenéis suerte, podéis difrutar de sus actividades que podéis encontrar en:


Corregir menos y conectar más...

Hoy me encontré con este poema y me encantó.  Lo he traducido al castellano y también os lo dejo en original, para las que estéis familiarizadas con el inglés pues la rima de las palabras es intraducible.  Deseo que os guste y os inspire.

Imagen tomada del blog Mother of nine9




"Si yo tuviera que criar a mi hijo de nuevo,
construiría su autoestima primero, y la casa más tarde. Pintaría más con los dedos, y apuntaría menos con el dedo,
 Haría menos corrección y más conexión.
Apartaria los ojos de mi reloj, y vería más mis ojos.
 Haría más caminatas y volaría más cometas.
 Dejaría de jugar seriamente, y empezaría a jugar en serio.
 Correría a través de más campos y contemplaría más estrellas.
 Daría más abrazos y menos tirones de  brazos."
 Diane Loomans

    “If I had my child to raise all over again, I’d build self-esteem first, and the house later.
    I’d finger-paint more, and point the finger less.
    I would do less correcting and more connecting.
    I’d take my eyes off my watch, and watch with my eyes.
    I’d take more hikes and fly more kites.
    I’d stop playing serious, and seriously play.
    I would run through more fields and gaze at more stars.
    I’d do more hugging and less tugging.”
    Diane Loomans

Es tan fácil que el día a día se nos coma, mirando el reloj contínuamente, intentando mantener lo que tenemos programado y consumidas por todas las cosas que 'tenemos que' hacer... Los días en que nuestros hijos son pequeños pasan tan rápido, que es importante permitirnos momentos de autética conexión para que nos regalen su presencia.
Con cariño,
Mònica Manso


 
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